Anatomía de una catástrofe: Físico detalla el modelo matemático para predecir un posible colapso social

Dr. Sergio Rica, nuevo investigador adjunto del Núcleo Milenio para la Ciencia de Datos Sociales (SODAS).

Cada día se publican cerca de 500 millones de tuits en X (Twitter) y más de 100 millones de imágenes o videos en Instagram. Solo en estas dos plataformas se genera un océano de comentarios digitales que refleja la mente colectiva de manera tan nítida como caótica. En este ecosistema, la hostilidad y las crisis tienen su propia velocidad: un célebre estudio del Massachusetts Institute of Technology (MIT) de Estados Unidos, publicado en la revista Science por los investigadores Vosoughi, Roy y Aral (2018), reveló que los contenidos con un fuerte componente de novedad y alta carga emocional se propagan hasta seis veces más rápido que la información verídica o neutral, generando verdaderas turbulencias en la red.

«El desarrollo de los computadores ha permitido analizar una gran cantidad de datos y contrastarlos con teorías y modelos. En diversas disciplinas, como en la biología o la astronomía, se utilizan para encontrar leyes o patrones a partir de grandes volúmenes obtenidos de la experimentación», explica el Dr. Sergio Rica, nuevo investigador adjunto del Núcleo Milenio para la Ciencia de Datos Sociales (SODAS) y profesor del Instituto de Física de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Este flujo masivo de texto ya no es solo «ruido», sino uno de los recursos más valiosos del siglo. Un escenario que quedó en evidencia tras la histórica demanda del diario The New York Times contra los gigantes de la inteligencia artificial OpenAI y Microsoft, debido al uso de sus artículos, reportajes e investigaciones periodísticas para entrenar a ChatGPT sin pagar derechos de autor; todo por el valor del texto escrito como fuente de conocimiento. En paralelo, iniciativas analíticas como el Proyecto GDELT —una enorme base de datos abierta apoyada por Google que monitorea en tiempo real las noticias, los eventos y el tono del discurso en más de 100 idiomas en todo el mundo— ya rastrean este termómetro digital para detectar caídas drásticas en el ánimo público semanas antes de que estalle un conflicto físico en las calles. Así, la ciencia busca pasar del simple monitoreo a la predicción matemática más precisa.

La velocidad del caos

La velocidad del caos

Por más de 35 años, el doctor en Física Sergio Rica ha investigado cómo se comporta la naturaleza en su nivel más básico. Uno de sus mayores aportes a la ciencia proviene del estudio de los superfluidos —líquidos perfectos que se mueven sin ninguna fricción—, donde demostró que la fuerza que estos ejercen al fluir alrededor de un obstáculo es exactamente cero; es decir, mantienen un arrastre nulo hasta que el líquido alcanza una «velocidad crítica». En ese preciso instante, el equilibrio se rompe de golpe y el escenario se transforma en un caos de turbulencias (la emisión de vórtices o remolinos).

Hoy, el especialista traslada esa misma lógica de los fluidos al comportamiento humano. Su objetivo en el Núcleo Milenio SODAS es descifrar el momento exacto en que las tensiones colectivas saturan el sistema: «Una de las preguntas fundamentales que busca responder mi línea es cómo predecir catástrofes o crisis sociales mediante el estudio de la respuesta dinámica de los individuos en medios escritos y redes sociales. Desde mediados del siglo XX, las ciencias sociales han desarrollado modelos matemáticos para comprender fenómenos específicos. Estos esfuerzos pioneros muestran un camino viable para obtener información útil para el modelamiento de escenarios complejos«, detalla el científico de 60 años. De esta forma, el académico apunta a que el quiebre de una sociedad, al igual que el de un líquido, obedece a umbrales cuantitativos que pueden ser anticipados.

Respecto al método matemático que hace posible anticipar estos fenómenos, el Dr. Rica explica que el valor de su trabajo actual radica en el giro metodológico que ofrece la disciplina: «La ciencia de datos ha incorporado una dimensión predictiva basada en la combinación de datos y modelos, que es precisamente uno de los enfoques que desarrollamos en SODAS». El físico enfatiza que el objetivo final no se limita a registrar de forma pasiva los acontecimientos de la contingencia, sino a expandir el entendimiento de las crisis humanas: «La ciencia de datos va mucho más allá del simple ajuste de teorías: la capacidad de realizar predicciones abre nuevas formas de conocimiento transversal en prácticamente todas las disciplinas».